Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos.
Todos los derechos humanos son universales, complementarios ,
indivisibles e interdependientes.
la orientacion sexual y la identidad de genero son esenciales para
la dignidad y la humanidad de toda persona y no deben ser motivo de
discriminacion o abuso.

Que es la diversidad sexual
Bajo ese término no se alude a la impresionante pluralidad de prácticas y creencias que regulan la expresión sexual en las distintas culturas del mundo. Nuestra información sobre las costumbres sexuales de las demás sociedades es muy limitada, por lo que cuando se habla de diversidad sexual se hace referencia a prácticas no heterosexuales. Las combinaciones posibles de relación sexual entre los seres humanos no son tantas: las personas venimos al mundo en cuerpo de mujer o de hombre, por lo que hay básicamente tres modalidades de pareja sexual: mujer/hombre, mujer/mujer, hommbre/hombre. Pese a que cada cultura otorga valor a ciertas prácticas sexuales y denigra a otras a partir de una determinada concepción de la sexualidad, calificamos de antinatural lo que desconocemos o lo que nos parece extraño.
¿Por qué el primer tipo de pareja, la heterosexual, ha sido considerada la relación “natural”? Por su complementareidad reproductiva. Pero ¿es verdaderamente la reproducción de la especie el sentido esencial del acto sexual? No, sin embargo la tradición cultural judeocristiana occidental planea la inmoralidad intrínseca del acto sexual: el placer es malo y sólo se redime la sexualidad si se vuelve un medio para reproducir a la especie. En tal concepción subyace una creencia: las prácticas sexuales tienen, por sí mismas, una connotación inmoral “natural”, expiable con culpa y sufrimiento. Además, por valorar fundamentalmente el aspecto reproductivo, se conceptualiza la sexualidad como actividad de parejas heterosexuales, donde el coito dirigido a fundar una familia tiene preeminencia sobre otros arreglos íntimos. Por lo tanto la sexualidad sin fines reproductivos o fuera del matrimonio, no heterosexual, no de pareja, es definida como perversa, anormal, enferma, o, simplemente, moralmente inferior.
Hoy se sabe que no es válido, ética ni científicamente, fijar un imperativo moral a partir de un supuesto orden “natural”. Lo “natural” respecto a la conducta humano no existe, a menos que se le otorgue el sentido de que todo lo que existe, todo lo humano, es natural. El término “natural” suele encubrir una definición centrada en la propia cultura (etnocéntrica) que descarta otras sexualidades, estigmatiza ciertas prácticas, porque la “normalización” de los sujetos, y en algunos casos su represión. Si se insiste pensar en sexualidad derivada de un orden “natural”, habrá que hacerlo entonces con el sentido libertario y pluralista de todo lo que existe, vale.
Esa afirmación nos conduce al centro del dilema ético en relación a la sexualidad: ¿todo vale? Sí y no. Aunque todas las expresiones sexuales son dignas, también existen formas indignas, forzadas o abusivas. ¿Cómo plantear una ética sexual que reconozca la legitimidad de la gran diversidad de prácticas sexuales que existen en el amplio espacio social pero que distinga las manifestaciones negativas? Las recientes transformaciones en las pautas de ejercicio de la sexualidad están ubicadas dentro del marco de los derechos sexuales y reproductivos.
Los derechos sexuales y reproductivos son aquellos que permiten que el ejercicio de la sexualidad deje de estar subordinado a la finalidad procreativa, y evitan que la reproducción sea caracterizada como una consecuencia obligada del ejercicio de la sexualidad. Que la sexualidad ya no esté subordinada a la procreación y que no se vea a la reproducción como una consecuencia obligada del ejercicio de la sexualidad ha sido posible gracias al desarrollo de los métodos anticonceptivos. Finalmente en el siglo XX se logra separar los dos objetivos, y darle un estatuto distinto a la sexualidad humana.
Pero lo que verdaderamente introduce una nueva mirada sobre las conductas sexuales de los seres humanos es comprender dos cuestiones fundamentales. La primera es la construcción psíquica en la orientación sexual. El proceso de estructuración del deseo se da en la primera infancia, ocurre de manera inconsciente y no pasa por la voluntad. La fuerza sexual, o líbido, es indiferenciada y se orienta, mediante un complejo proceso, sea hacia las mujeres o hacia los hombres. Por eso Freud pensaba que los seres humanos son originalmente bisexuales y que mediante el proceso de crianza nos decantamos hacia unos u otro sexo.
La segunda es que mujeres y hombres no son un reflejo de la realidad “natural”. Las personas no existen previamente a las operaciones de la estructura social, sin que son producidas por las representaciones simbólicas dentro de formaciones sociales determinadas. Los antropólogos señalan que la prevalencia de un esquema simbólico dualista, donde la complementareidad productiva se extrapola y se piensa que los demás aspectos de los seres humanos también son complementarios. Al simbolizar complementariamente la condición sexual humana, se produce un sistema normativo que propicia que se vean como “naturales” disposiciones construidas culturalmente e impone la heterosexualidad como el modelo. Dicha simbolización “transforma la historia en naturaleza y la arbitrariedad cultural en natural”, como dice Bourdieu. Las personas toman por natural un sistema de reglamentaciones, prohibiciones y opresiones que han sido marcadas y sancionadas por el orden simbólico.
Los seres humanos son el resultado de una estructuración psíquica, de una producción cultural y de un momento histórico. Por eso, la manera en que las personas conceptualizan el cuerpo, el sexo y la sexualidad es de acuerdo a valoraciones subjetivas, culturales e históricas. Con estas condiciones sociales de producción de la cultura, la relación entre sexualidad y ética ha ido cambiando históricamente. La sexualidad ha estado imbuida de un conjunto de aspiraciones y regulaciones políticas, legales y sociales que inhiben muchas formas de expresión sexual al mismo tiempo que estigmatizan ciertos deseos y actos. Es prioritario diferenciar entre la sexualidad y los contenidos simbólicos que les adjudican las personas. Mientras que para unas personas ciertas prácticas per se ilegítimas para otras es el carácter ético del intercambio lo que las vuelve legítimas o ilegítimas.
Lo definitorio en relación a si el acto sexual es o no ético radica no en un determinado uso de los orificios y los órganos corporales sino en la relación de mutuo acuerdo y de responsabilidad de las personas involucradas. Así, hoy en día, en la mayoría de las sociedades modernas y democráticas, cualquier intercambio donde haya verdaderamente autodeterminación y responsabilidad mutua es ético. Tal vez por eso un valor de suma importancia es el consentimiento, definido como la facultad que tienen las personas adultas, con ciertas capacidades mentales y físicas, de decidir su vida sexual.
Por eso en la actualidad, en México, muchas personas empiezan a expresar su desacuerdo con la visión estrecha de la sexualidad. Frente al atraso conservador, que invoca una única moral auténtica” para restringir la sexualidad a sus fines reproductivos, se alza una postura ética que defiende la posibilidad de una relación sexual placentera, consensuada y responsable. Como las premisas valorativas de la sexualidad son subjetivas, culturales e históricas, hay que buscar una valoración ética que se centre en el carácter del intercambio.
En nuestro país el respeto a la pluralidad, en todas sus formas, todavía no es una realidad. Las creencias sociales que troquelan la organización de la vida colectiva estigmatizan lo distinto, lo que se aleja de la norma. Y como la norma es la relación heterosexual, las personas con un deseo distinto lo suelen reprimir, esconder o incluso, negar hasta punto de casarse y trata de vivir como heterosexuales. Son pocas las personas que asumen abiertamente su deseo distinto. Sin embargo, el orden simbólico no es inamovible, se ha ido transformando con el tiempo, y lo seguirá haciendo. Así como se calificaban de antinaturales a las mujeres a principios del s. XIX querían ir a la universidad, y las que a principios del XX querían votar y ser votadas, las personas que a principios del siglo XIX se calificaban como antinaturales son las que quieren tener relaciones sexuales con personas de su mismo sexo.
Pero el tiempo transforma las creencias. La internacionalización de la información ayuda inmensamente y México no puede sustraerse a las tendencias democratizadoras que ocurren en las sociedades desarrolladas. Los valores sexuales defendibles en la agenda política democrática son, a nivel internacional, el respeto a la diversidad sexual, el consentimiento mutuo y la responsabilidad para con la pareja. Si esta pareja tiene cuerpo de hombre o de mujer es, en todo caso, una cuestión irrelevante. Lo imprescindible es que haya respeto, consentimiento mutuo y responsabilidad. La diversidad sexual ahí debe quedar enmarcada.
Defender la diversidad sexual implica defender la vida democrática de nuestras sociedades. Y como el proyecto democrático, por sí solo, no genera condiciones para que exista libertad sexual es necesario impulsar ciertos acuerdos sociales que eduquen contra la homofobia, impidan la discriminación y fomenten el respeto a la diversidad sexual humana. (Marta Lamas. Tomado de Letra S número 115, febrero de 2006)

SIMBOLOS

La Bandera Arcoiris
En 1978, el artista plástico especializado en banderas, Gilbert Baker,ganó el concurso organizador por el Comité del Orgullo Gay de SanFrancisco para diseñar y elaborar un símbolo del movimiento. La BanderaArcoiris original tiene 8 franjas horizontales con diversos colores.Cada color posee un significado especial:
* el rosa subido 'fucsia', la sexualidad
* el rojo, la vida
* el anaranjado, la sanación
* el amarillo, la luz del sol
* el verde, la tranquilidad con la naturaleza
* el turquesa, la magia y el arte
* el índigo, la armonía
* el violeta, la espiritualidad
El diseño original sufrió tres modificaciones. En 1979, año de laprimera aparición masiva de la Bandera Arcoiris, el rosa subido-fucsia- no se producía industrialmente, por lo que la primera franjase omitió. Paradójicamente, la Bandera Arcoiris que hoy es el emblemaGLTTB más extendido en el mundo es una bandera castrada, ya que omiteel color que significaba la sexualidad. Luego, se decidió eliminar lasfranjas turquesa e índigo, ya que los organizadores de la marchanecesitaban que la bandera contuviera un número par de franjas paraponer la mitad de un lado de la calle, y la otra mitad del otro. Estasdos se sustituyeron por una franja de azul holandés. Así llegamos a laversión más conocida en la actualidad.
Baker nunca registró el copyright de su Bandera Arcoiris, renunció asus derechos autorales para donar al mundo un emblema digno y bello.Dado que actualmente ya no está vigente ninguno de los obstáculos queimpedían producir masivamente el diseño original, Gilbert Baker hahecho un llamado a volver a la Bandera Arcoiris original de 8 franjas y8 colores
Esta bandera no se diseñó sólo como un símbolo de diversidad, sino comoel símbolo de la lucha cotidiana por una vida integral digna. No es unabandera exclusivista, para marcar diferencias con cualquier otro sector-uso que desgraciadamente es común para las banderas nacionales-, sinoque es un símbolo de la lucha de toda la humanidad por conseguir unavida plenamente digna y humana para todos. Una frase exacta paraexpresar esta voluntad incluyente implícita en la Bandera Arcoiris es:Los derechos humanos son de todos.
El mágico mundo del color
Si tomamos el diseño de Baker como concepto de referencia, aparte delos colores y su sucesión establecida, todo lo demás es negociable,modificable, variable. No hay un orden mejor que otro en la BanderaArcoiris (BA). Es igualmente aceptable si el rosa solferino es elprimero arriba, que si es el extremo inferior. También existe unavariante vertical de la BA con los colores distribuidos de izquierda aderecha
El concepto del arcoris de Baker es frecuentemente adaptado endiferentes banderas locales, que se asemejan de una u otra manera a lasbanderas de diferentes países, estados, causas, gremios o actividadesespecíficas.
El concepto básico de la BA se puede conjuntar con otros signos paradar un significado un poco más matizado, más allá de la plácida ideaque implica de una vida integral y plena. Una banda blanca vertical seha utilizado, por ejemplo, para resaltar que incluye a todos y todas.La mayoría de las combinaciones en boga en los EUA incluyen un recuadroazul o negro en la parte superior izquierda, las adaptaciones mexicanaspodrían igualmente incluir una banda blanca vertical central, conalguna figura significativa en medio.
El triángulo rosa
Este era el signo que se usaba en los campos de concertación nazis paraseñalar a los homosexuales. Desde los inicios de los 80, el triángulorosa fue adoptado por las organizaciones radicales del movimientoGLTTB. Precisamente por ser un símbolo doloroso de la represión,retomarlo implica que participamos en una lucha que no puede transigirpor menos que por la completa abolición de todas las formas deopresión. La idea que transmite es: ¡No permitiremos que nos vuelvan amarginar, discriminar, y mucho menos asesinar en masa!
El triángulo rosa invertido sobre fondo negro representa la lucharadical en sida (mientras el lazo rojo sólo significa una concienciaelemental sobre el asunto). Una lucha constante contra todas las formasde discriminación y por la vigencia efectiva de los derechos humanos,por la dotación masiva y gratuita de condones de calidad para lapoblación, por una educación sexual científica y explícita, y por elacceso a la atención de la salud de toda la gente que vive con VIH osida.
Banderas de intereses especiales
A diferencia de las variantes de la Bandera Arcoiris, que representanuna aspiración humana universal, o del triángulo rosa, que simboliza lalucha contra el fascismo, el racismo y cualquier forma dediscriminación, existen banderas con un alcance más específico, sólopretenden representar a determinados grupos de personas.
La Bandera del Orgullo Bisexual está formada por tres franjashorizontales, la superior es ancha y rosa, la inferior es ancha y azul,y la intermedia estrecha y violeta. Frecuentemente se incluye una florestilizada de 'trillium' en medio de la bandera. Representa a ambosmundos, (GLTTB) (heterosexual), así como su intersección (que produceel violeta).
SÍMBOLOS DE GENEROS
Macho,hembra y Heterosexual
Estos símbolos han sido usados por mucho tiempo para representarhombres y mujeres. Símbolos como estos eran dados a cada uno por losdioses romanos (que eran, naturalmente, los mismos que los diosesgriegos, solamente com nombres diferentes). Sus círculos con algun tipode identificacion. el círculo con una flecha (como la posision de "doshoras" en el relój) representa a Marte (Ares no grego), el dios de laguerra, fuerte símbolo de masculinidad. Asi, este símbolo representa alos homens.
El círculo con una cruz representa Venus (Aphrodite), diosa del amor yde la belleza, símbolo de femineidad. Asi, el símbolo de Venusrepresenta a las mujeres. No se sabe con sertesa deque Marte y Venusfueram siempre amantes, mas un grand número de pinturas del períodoromantico, muestra a los dos en encuentros romanticos.
Juntar los dos símbolos puede significar diversas coisas. cuandocomparamos con el uso de esos símbolos en el movimentos GLTTB, indicaobviamente la heterosexualidad.
Gays, Lésbianas, y Feministas
En los años 70 hombres gays comenzaron a usar dos símbolos masculinosentrelazados para simbolizar la homosexualidad masculina. los dos,
Al mismo tiempo, algunas lésbianas comezaron a usar dos símbolosfemeninos entrelazados para simbolizar a homosexualidad feminina. Entretanto, esto luego causo problemas porque algunas mujeres del movimientofeminista ya usaban el mismo símbolo para representar a las feministas.
Bisexual
Indicar bisexualidad con los símbolos de genero puede ser divertido ycomplicado. En cuanto a los símbolos macho-macho y hembre -hembra soninmediatamente reconocidos, la configuracion bisexual pude serdesconcertante para algunos.
Basicamente, comienza con el sexo de personad bisexuales , colocando unsímbolo masculino de un lado y una femenino en el otro haciendo unacombinacion de símbolos heterosexual y gays.
Realmente son confusas las alternativas de crear um símbolo que incluyaa todos los bisexuales no obstante el sexo. Podria ser los símboloslésbico+hétero+gay. No son exactamente simples, mas son interesantes.Bisexuales tienen pocos símbolos de orgullo, y generalmente lossimbolos son los mas complicados.
Transgeneros
Los las transgeneros tenemos dos símbolos para escojer . el primero esel mas óbvio es la fusion de dos símbolos el macho y la hembra , y unPunto unido al cruzar en el mismo anillo, representa o macho y lahembra inerentes enuna persona. Este símbolo es el mas inclusivo de losdos es el mas reconocido. El sentido mas simple, indica algun nível deandrogenia.
El otro símbolo entre tanto descarta los símbolos de Marte y de Venusjuntos, y usa el símbolo de Mercúrio. En la mitologia griega (Venus)tuvo una hija con Mercúrio (Hermes). La criatura fue llamada deHermaphroditus y poseia la genitálidaa masculina e feminina. Este elorigen de la palabra hermafrodita. Desde que Hermaphroditus no tuvo unsímbolo específico, el símbolo para Mercúrio fue usado en este ejemplopara representar los transgeneros. El símbolo de Mercúrio tiene unacruz apuntada para abajo representando femineidad y una luna cresienteen lo alto para representar o masculino. los dos son colocados enextremidades opuestas al círculo para dar contrapeso entre las partesmasculinas y femeninas. Este símbolo parece decir mas de lostransgeneros que se identifican como hermafroditas o andrógenos.
CINTAS
Las cintas coloridas se transformaron en importantes símbolos de muchascausas en los últimos años . Aqui algunos de las cintas mas populares,a mayoria no son especificamente GLTTB, pero que nos toca de algumaforma muy de serca.
Lucha contra el AIDS - AIDS Awareness Ribbon
The Red Ribbon Project (literalmente "el Projecto del lazo rojo ") fuecreado por el compositor y cantante Paul Jabara de un grupo VisualAIDS-New York, en 1991. el Visual AIDS es un grupo formados porprofesionales de arte que ayudan sus colegas que tienen.
Lucha contra el Câncer de Mama - Breast Cancer Awareness Ribbon
La cinta rosa fue inspirada despues de la cinta roja de la conscienciade AIDS. O cancer de mama y especialmente peligroso para mujeres, lacomunidad lésbica está especialmente interesada en la conciencia de laprevencion del cancer de mama.
Gay-Teen Suicide Awareness Ribbon
Creada por Xavier Neptus, despues de aver intentado un suicídio cuandojoven. Se inspiro en crear esta campaña despues de saber que un joven,Jason Bolton, de Detroit, habia itentado un suicídio por ser gay. elblanco fue escojido para representar la claridad de los pensamentos yla inocencia de la juventud.
Labrys
El Labrys es un hacha doble que era utilizado como cetro por la DiosaDemétria - Artemis, Diosa de la Tierra. Se cree que los ritualesasociados a la adoracion de Demétria envolvian actos lésbicos. elLabrys tiene muchos lazos con las mujeres y el feminismo -.. Existetambien una pista que une a los ejércitos de amazonas en peleas griegasde artesanato. las Amazonas tenian un sistema de dos reinas y eranconocidas como guerreras raviosas y sin piedad en las batallas,. Hoy elLabrys se torno un símbolo de fueza y auto-suficiencia lésbica yfeminista
Triangulo negro
El triangulo rosa fue usado exclusivamente por los prisionerosmasculinos - las lésbicas no estaban incluídas en el Parágrafo 175.Entretanto, mujeres fueron detidas y presas por " comportamientoantisocial," que incluian: feminismo, lesbianismo y o prostitucion,esto a , toda mujer que no fuese conforme à la imagem nazista de unamujer ideal: la que deberia cocinar, limpiar, cuidar de los hijos, serpasiva, etc.,etc.. Estas mujeres fueron etiquetadas com um triangulonegro. Solamente ahora lésbicas y feministas comezaron a usar o eltriangulo negro como un símbolo de orgullo y de hermandad, recuperandoasi ese símbolo, como ocurrio con el triangulo rosa.
Solamente en esta última década es que las bisexuales comezaron aorganizarse para luchar por sus derechos. Ellos tienen su própiosímbolo: dos triangulos (uno rosa y otro azul) entrelazados una de laspuntas, y es llamado por algunos el "biângulo”
La Bandera del Orgullo Leather representa a quienes adoptan un estilode vida marcado por la ropa de cuero negro, mezclilla, látex, uniformesy otros fetiches. Es frecuente en estos estilos de vida alternaralgunas prácticas de sadomasoquismo y sumisión-dominación. En 1989 seexhibió por primera vez esta bandera, con su característico corazónrojo en la esquina izquierda superior.

Por que soy gay o lesbiana

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Sabemos que la orientación sexual comienza a revelarse antes de la pubertad. Y aunque la orientación sexual probablemente comienza a desarrollarse antes del nacimiento, puede llegar a expresarse de distintas formas a lo largo de la vida.
Lo que sí sabemos con certeza es que:
La orientación sexual no es una decisión personal.
No es una enfermedad.
No se puede “curar” a través de terapias o tratamiento médico.
No hay pretensión que valga. Seguirás siendo quien eres.
Y lo más importante, todas las orientaciones sexuales son perfectamente normales.
Ser gay es sólo una parte de lo que soy
Al crecer siempre sentí que era diferente de los demás. Tenía muchos amigos, jugaba deportes —todo lo que suele hacer un niño. Pero algo era diferente. Cuando tuve 12 o 13 años comencé a darme cuenta de que me atraían otros chavos. Me excitaba pensar sexualmente en mis amigos y compañeros. Besar a una niña me parecía lo menos excitante. Vacilé mucho en ponerme etiquetas, pues temía quedarme eternamente “diferente”. En los noticieros y en la escuela oí hablar de crímenes de odio contra gays y lesbianas por lo que me dio miedo ser gay. Mis compañeros siempre utilizaron –y utilizan— términos como “puto” o “marica”. Ser gay me parecía algo muy negativo. No quería verme marginado o que se burlaran de mí. Más adelante, me di cuenta de lo difícil que sería esconderle mis sentimientos a mis amigos y a mi familia, y de manera especial a cualquier muchacho que me gustara. Después me entusiasmé mucho con un chico y no tuve nadie con quien hablar o comentarlo. Decidí entonces que ya era tiempo de salir del clóset.
La primera vez
Recuerdo lo asustado que estuve la primera vez que le dije a alguien que yo era gay, pero a medida que se le fui diciendo a más y más gente, todo el proceso se volvió menos angustiante. El Internet fue muy útil. En línea le dije a mi amiga más cercana, Jessica, que tenía algo importante que decirle. Luego de morderme los labios y darle el clic al ratón, ya estaba hecho. Sabía que ella sería buena onda porque ya conocía a algunas gentes gay. Cuando finalizó todo me sentí verdaderamente bien por poder hablar con alguien acerca de esto.
El único problema a la vista era decírselo a mis padres. Preferí dejarlos en la oscuridad. Me escabulliría para encontrarme con otros chavos mintiéndole a mis padres sobre adónde iba. Mis papás tienen amigos gay, y yo sé de algunos miembros gay de mi familia, pero no sabía cómo reaccionarían al saber que su propio hijo es gay. Un día decidí que ya estaba harto, así que primero senté a mi madre y directamente se lo dije. Me dijo que ella y mi padre ya lo sabían, pero no estaban seguros.
Mis padres estaban dispuestos a aceptar mi sexualidad porque soy su hijo. Tuve mucha suerte, porque conozco gente gay cuyos padres reaccionaron de manera muy extraña. Conozco gente a la que han corrido de sus casas, insultado, e incluso agredido físicamente. Ahora todo está bien. Mis amigos y mi familia aceptan mi sexualidad y vivo mi estilo de vida abiertamente. Ya no me siento incómodo cuando la gente me pregunta si soy gay y tampoco me siento diferente. Ser gay es simplemente parte de lo que soy, pero no es todo lo que soy.
No tuve gente a la cual dirigirme en el proceso de salir del clóset, pero ahora formo parte de la organización Gay-Straight Alliance de mi preparatoria, y desde ahí promovemos la diversidad y la tolerancia en el ámbito escolar.
¿ Por qué salir del clóset?
Además del alivio que representa, hay muchas otras razones para salir del clóset: dejar atrás los secretos, hablar abiertamente del tema con amigos y familiares, eliminar el miedo de que te “descubran”, liberarse de la presión de tener que relacionarse sexualmente con alguien del sexo opuesto, y por supuesto, besar a ese hermoso chico o chica a quien le has puesto el ojo encima, claro, si él o ella está de acuerdo.
“ Salir del clóset hace que los adolescentes se sientan mejor, porque también se sienten honestos y sinceros consigo mismos”, dice Amy Kobeta, vocera de la organización civil estadounidense Padres, Familias y Amigos de Lesbianas y Gays (PFLAG), de Washington, DC. Pero también dice que los adolescentes se enfrentan a problemas diferentes que los de los adultos en el proceso de salir del clóset: “Los adolescentes son legalmente menores de edad y dependen física y económicamente de sus padres o tutores. Por ello es necesario que puedan imaginar o predecir cómo van a reaccionar sus familias y planear qué hacer en caso de que no respondan bien”. Así que si tú eres un o una adolescente que desea salir del clóset, busca a otras personas que puedan ayudarte. Puedes hablar al servicio de ayuda de una organización gay o a un amigo en quien confíes. También puedes dirigirte a un grupo de apoyo.
(Tomado de Network for Family Life Education, State University of New Jersey, 2005. Traducción: Carlos Bonfil).

Salir del "closet" bueno o malo.

consejeria
Aquí tienes una lista de consejos para salir bien del clóset:
* Antes de salir del clóset piensa qué tan a gusto te sientes contigo mismo/a. ¿Estás dispuesto/a a platicar acerca de tu orientación sexual?
* Presta atención a los comentarios y a las conversaciones de la gente a tu alrededor. De algún modo sus palabras revelan lo que sienten acerca de la homosexualidad. Pero recuerda que esos sentimientos pueden cambiar en cuanto alguien que ellos conocen sale del clóset. Su reacción puede ser entonces más negativa o más positiva.
* Por lo general es más seguro decírselo a una sola persona a la vez. La gente está menos dispuesta a proteger lo que dice cuando está a solas contigo.
* No salgas del clóset presentándole a la gente a tu novio o novia. Esto los obliga a tener que aceptar dos cosas a la vez. Primero revela que eres gay y sólo después que estás saliendo con alguien. Es más fácil para la gente asimilar información nueva en dosis pequeñas, particularmente si no están muy familiarizadas con la homosexualidad.
* Prepárate a enfrentar preguntas tal vez ofensivas. La gente puede preguntar cosas como “¿acaso Dios no odia a los raritos?” o “todos los gays acaban siempre abusando de los menores”. No dejes que esto te haga enojar. Recuerda que esta gente tiene todavía mucho que aprender y tú sí has tenido tiempo para pensar y aprender cosas acerca de la homosexualidad. Proporciónales la información que puedas –un libro o un folleto-, o información de organizaciones que eduquen sobre la homosexualidad.
* Prepárate. A algunas gentes les escandalizará o les confundirá tu revelación. Recuérdales que tú sigues siendo la misma persona de siempre. Sólo estás compartiendo algo más acerca de ti. Habrá gente que no te apoye mucho cuando salgas del clóset. Y si un amigo tuyo te abandona por completo al revelarle tu orientación sexual, piensa que él o ella no era realmente tu amigo. Busca nuevos amigos que te acepten como eres.
* Si tienes miedo de que algo temible o violento pueda suceder al salir del clóset, eso significa que probablemente no es una buena idea hacerlo ahora. Puedes tal vez esperar hasta estar en un entorno más seguro.
* En caso de que las cosas salgan mal con tus padres, es importante tener un plan de resguardo. Si necesitas ayuda extra habla con algún familiar en quien confíes y pídele primero que te ayude en este proceso.
* Recuerda, la agresión está siempre fuera de la ley. Si alguien se pone violento o quiere agredirte por tu orientación sexual, denúncialo. En México, la Constitución prohíbe cualquier forma de discriminación por tus preferencias; además, en el DF el Código Penal castiga cualquier acto discriminatorio. Puedes presentar quejas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos o las comisiones estatales de derechos humanos, así como ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. Todas estas instancias, en principio le dan al sistema legal más herramientas para poder trabajar. Aléjate del peligro, pide ayuda y cuídate.
(Tomado de Network for Family Life Education, State University of New Jersey, 2005. Traducción: Carlos Bonfil).

Homofobia

A lo largo de los años el término no ha dejado de evolucionar por ampliaciones sucesivas. En 1972, la homofobia se definía como “el miedo a estar con un homosexual en un espacio cerrado”, definición muy restrictiva que quedó rápidamente rebasada en el lenguaje común, como testifica la definición del Pequeño Larousse: “Rechazo de la homosexualidad, hostilidad sistemática hacia los homosexuales”. Ampliando el análisis, Daniel Welzer-Lang ha sugerido una nueva definición. Para él, la homofobia “es, de modo más extenso, la denigración en los hombres de cualidades consideradas femeninas y, en cierta medida, de las cualidades consideradas masculinas en las mujeres”. (Louis-Georges Tin, Dictionnaire de l’homophobie. Ver más en documentos básicos)
La epidemia invisibilizada por la homofobia
Para nadie es un secreto que la epidemia de sida en nuestro país ha diezmado y afectado de manera desproporcionada a la población gay masculina. Sin embargo, pareciera existir un acuerdo general para tratar de invisibilizar esa realidad. Primero imperaron las buenas razones: había que combatir el estigma tan arraigado y extendido entre la población porque falseaba la percepción del problema ("una enfermedad de maricones"), y activaba el odio potencialmente peligroso contra una minoría. Mas tarde se dio por supuesto que la "comunidad" gay estaba más y mejor informada que el resto de la población y que por tanto no era prioritario el trabajo preventivo en dicha comunidad. Luego se institucionalizó la deshomosexualización de la epidemia y se decretó la tendencia creciente hacia la heterosexualización del sida: según los datos, los casos femeninos y de adolescentes se multiplicaban aceleradamente, mientras que el porcentaje de casos homosexuales y bisexuales descendía de manera continua. Presentadas sin una lectura crítica, las cifras epidemiológicas parecen confirmar esa apreciación, sin embargo, la interpretación oficial contiene muchas imprecisiones.
Para empezar, el porcentaje de casos que más se ha incrementado es precisamente el de aquellos en que se desconoce la vía de transmisión; es decir, que no se sabe la forma como se infectaron (en 1994 ese porcentaje alcanzaba al 50 por ciento de los casos acumulados). De los 37,388 casos contabilizados hasta diciembre de 1998, más de 10 mil (29 por ciento) se encontraba en la categoría de no documentados. Según el epidemiólogo José Antonio Izazola, este desconocimiento produce un descenso artificial en el porcentaje de los casos documentados, principalmente en las categorías de hombres homosexuales y bisexuales. Las autoridades epidemiológicas han encontrado una forma de lidiar con este elevado porcentaje de transmisión desconocida: eliminándolo. Para el doctor Izazola, este procedimiento da la impresión errónea de que la epidemia de sida entre hombres con prácticas homosexuales se mantiene estable, cuando en realidad continúa creciendo[1].
De acuerdo con el total de casos de sida acumulados hasta diciembre de 1998, 56.5 por ciento corresponde a las categorías de homo y bisexuales. Pero si tomamos sólo los casos de adultos masculinos esas categorías representan casi las dos terceras partes de los casos (64.8 por ciento). Sin embargo, esas cifras aún se quedan cortas. Algunos epidemiólogos afirman que las prácticas homosexuales son subreportadas. Por tratarse de conductas repudiadas, que no gozan de la aprobación social, muchos hombres callan o niegan sus contactos sexuales con otros hombres. En un estudio coordinado por el ex director del Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemológica (INDRE), José Luis Valdespino, se encontró, al corregir dicho subreporte, que del total de casos masculinos de sida, 81 por ciento se deben a prácticas homosexuales y sólo 8 por ciento a transmisión heterosexual[2]. La homofobia tan arraigada en nuestra sociedad ha desvirtuado el verdadero perfil de la epidemia.
Pero a pesar de dicho subreporte, las encuestas epidemiológicas dan a los hombres con prácticas homosexuales la tasa de infección más elevada. Las encuestas centinela practicadas, por la Secretaría de Salud (Ssa) arrojan tasas de seroprevalencia del VIH en ese sector de 15 por ciento. Cifra que contrasta con la manejadas por el Banco Mundial (BM) en su reporte sobre la pandemia de sida, donde se da una tasa de infección para homo y bisexuales mexicanos del 32.7 por ciento, 65 veces más alta que la tasa dada para la población general[3].
El mayor de los fracasos epidemiológicos
De las tres maneras en las que se transmite el virus del sida, las autoridades de Salud han tenido éxito en controlar y reducir la epidemia por transmisión sanguínea. En cuanto a la transmisión perinatal o de madre a hijo, se vive la conyuntura histórica de lograr casi su eliminación, porque se cuenta ahora con las herramientas necesarias. Sin embargo, por lo que toca a la epidemia por transmisión sexual, es evidente que las autoridades de Salud han conseguido un sonado fracaso en su intento por detenerla o siquiera menguarla. Ciertamente modificar comportamientos y hábitos sexuales tan arraigados en las personas resulta mucho más complicado que cerrar bancos de sangre privados o proporcionar tratamientos antirretrovirales a las mujeres embarazadas portadoras del virus. Pero aquí el fracaso se debe más a la equivocada política que se ha seguido para enfrentar el problema, que a su complejidad.
La ausencia de políticas y programas preventivos y de atención dirigidos a los sectores y personas con más probabilidades de contraer y transmitir el virus, es decir, a la población gay y en general de hombres que tienen sexo con otros hombres (y que no se identifican a sí mismos como gay, homosexuales o bisexuales) ha facilitado la expansión del virus en esa población y favorecido su traslado a otros sectores sociales. El porcentaje extremadamente bajo de uso de condón en ese sector de la población masculina (5 por ciento), debe anotarse como un fracaso de la política preventiva del gobierno. En nuestro país jamás se logrará controlar la pandemia de sida si no se logra en primerísimo lugar impactar la epidemia por transmisión homosexual. Sin ello la salud de la población en general seguirá siendo afectada.
Por un diagnóstico confiable de la epidemia
Por todo lo expuesto con anterioridad, las cifras presentadas por las autoridades responsables de la vigilancia epidemiológica no son confiables para conocer la magnitud real de la epidemia de sida en la población gay y en general de hombres con prácticas homosexuales. La interpretación y el análisis que se desprende de las cifras es erróneo. Es necesario elaborar un diagnóstico confiable de la situación actual de la epidemia en ese sector de la población que contemple el subreporte de las prácticas sexuales de riesgo entre hombres y que integre de otra manera en el análisis el elevado número de casos no documentados. Ese diagnóstico debe ser complementado con nuevas investigaciones, estudios y encuestas sobre el comportamiento, la percepción del riesgo, la identidad y el uso del condón en la población masculina a la que nos hemos estado refiriendo. Estudios que identifiquen, además, los principales factores que determinan los comportamientos sexuales de riesgo para, a partir de ahí, diseñar modelos de intervención preventiva eficaces. En ese contexto, habría que revisar la conveniencia de promover y poner a disposición de la población gay el acceso gratuito, voluntario y confidencial a la prueba de detección de anticuerpos al VIH, tomando en cuenta las experiencias en las comunidades gay de otros países que han logrado modificar el curso de la curva ascendente de la epidemia, y en donde la mayoría de las personas infectadas sabe que lo está.
Grave crisis de salud en la población gay
Por el fuerte impacto de la epidemia de sida, la población gay mexicana vive su más grave crisis de salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa, en un documento de 1998, que en México "posiblemente hasta un 30 por ciento de los hombres que tienen relaciones sexuales entre ellos están infectados por el VIH"4. Resulta reiterativo añadir que las más altas tasas de mortalidad por sida se dan en este grupo de la población, y si contáramos con la información necesaria añadiríamos a lo anterior el descenso del promedio de vida, los costos por la pérdida de vidas productivas, el sufrimiento acumulado, la discriminación y las violaciones a los derechos humanos para tener el cuadro de desastre completo. A pesar de su gravedad, las autoridades de Salud jamás han reconocido esa situación. El gobierno de la república no ha hecho ningún pronunciamiento en favor, ya no digamos del respeto de los derechos de los ciudadanos gay, ni siquiera ha expresado el más leve mensaje de aliento o solidaridad dirigido a la comunidad gay mexicana. Ningún presidente de la república o funcionario público de elevado rango ha tenido el mínimo gesto solidario.
Una política seria, dirigida a enfrentar los estragos de la epidemia en este sector de la población mexicana debe partir del reconocimiento público de esta grave crisis de salud por parte del gobierno mexicano. Sólo de esta manera, el gobierno estaría expresando su firme voluntad política para actuar al mismo tiempo que fijaría como una prioridad la atención a esa población específica.
De cabeza, la estrategia preventiva del gobierno
Las campañas masivas de prevención en los medios han sido la principal estrategia de las autoridades de Salud para detener la expansión del virus del sida. Estas campañas se han dirigido a poblaciones abiertas: adolescentes, padres y madres de familia, jóvenes, mujeres. La mayoría de los esfuerzos y los recursos se han utilizado hasta ahora para prevenir del riesgo de infección a los grandes sectores de la población con las tasas de seroprevalencia más bajas (entre 0.03 y 0.06 por ciento); es decir que están menos expuestos al virus. En contraste, la atención que se ha dado al grupo de la población más expuesto —el de los hombres con prácticas homosexuales—, cuya seroprevalencia o tasa de infección es la más alta (el promedio es de 15 por ciento aunque en algunas entidades, como el DF, llega a más de 30 por ciento), ha sido prácticamente nula. Las intervenciones educativas y las campañas preventivas diseñadas específicamente para este grupo han brillado por su ausencia. El gobierno ha equivocado su estrategia: para desactivar la pandemia de sida en nuestro país, ha colocado los recursos donde se imagina que está localizada la epidemia y no donde realmente se encuentra. Se afirma con insistencia que "todos estamos en riesgo de infectarnos", lo cual técnicamente es correcto, pero lo que no se dice es que no todos corremos el mismo riesgo. Se calcula que para los homosexuales y bisexuales el riesgo de infección es 400 veces más alto que para el resto de la población5. La estrategia preventiva del gobierno está de cabeza.
Para influir exitosamente en el curso de la pandemia en México es preciso en primer lugar enderezar la política estatal: los esfuerzos y las intervenciones deben dirigirse a los grupos de la población donde se está propagando el virus. Organismos internacionales como el mismísimo BM recomiendan, en una situación de recursos limitados, dar prioridad al trabajo preventivo en los grupos con las tasas de infección más elevadas, como el de las trabajadoras sexuales. En Nairobi y otros lugares de Africa y Asia eso ha dado buenos resultados. El propósito es garantizar mayor eficacia preventiva con los recursos existentes. Las campañas informativas en los medios masivos de comunicación son útiles, desde luego, pero son insuficientes y reportan bajos beneficios si no se acompañan de intervenciones educativas directas que involucren a miembros u organizaciones de las mismas comunidades afectadas. Está demostrado que la labor directa en los llamados core groups (grupos donde se concentra la infección) resulta más eficaz que dirigirse a la población dispersa. En México, una de las prioridades del trabajo preventivo debe estar con los hombres con prácticas homosexuales. (Un aspecto que la epidemia de VIH ha revelado es lo extendido de estas prácticas en nuestro país y en América Latina.) Este año, Conasida echó a andar la primera campaña de prevención dirigida a la población gay, coordinada y apoyada por algunas organizaciones de lucha contra el sida. Sin embargo, aunque se trata de un primer loable esfuerzo, esta campaña, elaborada con recursos de Onusida, aún no es la expresión de una política gubernamental estructurada, y corre el riesgo de quedar en un esfuerzo aislado y sin continuidad por la falta de recursos.
Construyendo un entorno social tolerante
Es un hecho ampliamente documentado que la discriminación a individuos o poblaciones incrementa los riesgos de infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). En el caso de los homosexuales y bisexuales, esa discriminación social -que adquiere muchas veces rango de persecución- los vuelve muy vulnerables a la epidemia. El rechazo y la desvalorización constante y a todos niveles de la conducta homosexual, empuja a muchos hombres con esa orientación a experimentar su vida sexual en las condiciones más desfavorables para su salud e integridad personal (la clandestinidad, la culpa, el miedo, la amenaza de la violencia, el matrimonio forzado o indeseado, etcétera), que los induce, a su vez, a no tomar precauciones. Esta situación es particularmente dramática para los adolescentes gay que están iniciando su vida sexual. El aislamiento, la ausencia de asideros o posibles apoyos, la baja autoestima, la desconfianza a sí mismos, los expone mayormente al virus. Y aunque conforman el mayor porcentaje de adolescentes infectados, para ellos no hay mensajes ni consejos ni recomendaciones en la campaña más reciente de las autoridades dirigida precisamente a la población adolescente.
En un clima de represión y discriminación resulta muy difícil que prosperen programas de prevención que pretendan modificar hábitos y conductas de riesgo. Por ello es necesario fomentar la creación de atmósferas y entornos sociales favorables a la tolerancia y el respeto a la diferencia a través del apoyo al desarrollo comunitario, de campañas antidiscriminatorias, del fomento a las acciones afirmativas y la creación de un marco jurídico que garantice la no discriminación. A pesar de lo evidente que resulta esa situación, el gobierno no ha hecho nada en esa dirección para modificar el clima social represivo que obstaculiza la labor preventiva. Esa omisión podría repararse en parte con la creación de lugares de encuentro comunitario donde los adolescentes gay puedan relacionarse con sus pares en un ambiente amistoso y de confianza que facilite la comunicación y el intercambio de información entre ellos y con sus propios progenitores. Los adolescentes gay necesitan de los servicios comunitarios para fortalecer su capacidad de tomar decisiones y hacerlas más consistentes.
En un estudio elaborado por la organización Lambda, de Colombia, se encontró que las personas homosexuales aceptadas por su entorno social tenían más probabilidades de protegerse de la infección por VIH que otras que no lo eran (en el primer caso, el uso del condón fue de 73 por ciento; y en el segundo, de 47 por ciento)[6].
Una de las claves del éxito de los programas preventivos dirigidos a grupos específicos de la población es la participación comunitaria. En Brasil, por ejemplo, el gobierno ha integrado a las organizaciones gay a los programas de atención a esa comunidad con muy buenos resultados.
Capacitación contra la homofobia
Una de las acciones que mayormente contribuye a crear un entorno social favorable al trabajo preventivo y de lucha contra la epidemia es el combate a la homofobia (esa enfermedad caracterizada por el odio irracional y exacerbado a las personas con diferente orientación sexual) en las instituciones educativas y de salud, sobre todo aquellas encargadas de atender a las personas afectadas por el sida. En los programas cotidianos de capacitación dirigidos al personal de salud y a los maestros de educación básica debe incluirse el tema de la homofobia y la discriminación por orientación sexual, o realizar talleres de sensibilización sobre esos mismos temas con el fin de disminuir los estragos y las funestas consecuencias que conllevan. Está comprobado que la homofobia y la discriminación institucionalizadas reducen la eficacia de los programas de prevención del sida.
Luego de más de tres lustros de la epidemia del VIH en nuestro país, existe una enorme deuda por saldar con la población más afectada: la población homosexual, a la que, además de negarle derechos ciudadanos, de confinarla a la clandestinidad y al terreno del pecado y del desprestigio social, se le responsabiliza de propagar el virus a otros sectores sociales.
A los gays se les acusa de promiscuidad cuando ni siquiera se les reconoce el derecho de expresar en público el más mínimo gesto de afecto. Es tiempo de abandonar la hipocresía y enfrentar los costos sociales, económicos y de salud causados por la homofobia.
1 José Antonio Izazola, et al. "Transmisión homosexual del VIH/sida en México". Salud Pública de México, volumen 37, núm. 6. Noviembre-diciembre de 1995.
2 José Luis Valdespino, et al. "Epidemiología del VIH/sida en México; de 1983 a marzo de 1995. Ibid.
3 World Bank, 1997. Confronting AIDS. Public Priorities in a Global Epidemic. Oxford University Press.
4 Informe sobre la epidemia mundial de VIH/SIDA. Onusida /OMS. Junio de 1998.
5 Jorge Saavedra. Letra S, salud, sexualidad, sida. Junio 5 de 1998.
(Alejandro Brito. Tomado de Letra S número 35, junio de 1999)
icono de la Jornada Mundial de Lucha contra la Homofobia.

reconocimiento legal a parejas del mismo sexo

Batalla cívica por un derecho
La primera solicitud de matrimonio civil entre dos personas del mismo sexo de que queda constancia en Estados Unidos se produjo el 18 de mayo de 1970. Se trataba de dos estudiantes de la Universidad de Minnesota que para cuando solicitaron el matrimonio civil ya se habían casado por la Iglesia. Católicos ambos, habían preguntado al cura del centro católico de la universidad si él creía que "si dos personas del mismo sexo se entregan la una a la otra por amor y quieren llevar su vida juntos con entendimiento mutuo, ¿aceptaría Jesucristo esa unión?". Después de reflexionar sobre la pregunta, el sacerdote respondió: "Sí, en mi opinión, Jesucristo lo admitiría", tras lo cual su unión fue bendecida en una ceremonia religiosa.
Aunque ese matrimonio no sería reconocido por la jerarquía de la Iglesia, no deja de ser curioso que la primera bendición pública de una unión gay de que se tiene noticia en tiempos modernos fuera celebrada por un ministro de la institución que ahora lidera la oposición a los matrimonios gays. En cuanto a la solicitud de matrimonio civil, ésta fue denegada en última instancia por el Tribunal Constitucional de Minnesota.
En los años setenta se produjeron más solicitudes de matrimonios gays y lésbicos en diversos estados de la Unión Americana. En algunos casos, esos matrimonios llegaron incluso a tener lugar, como ocurrió en el estado de Colorado. En marzo de 1975, ante una solicitud de matrimonio civil por parte de dos personas del mismo sexo, el fiscal de distrito del condado de Boulder autorizó los matrimonios gays, al tiempo que afirmaba que no era de su incumbencia el porqué dos personas del mismo sexo se quisieran casar, pero que la legislación matrimonial de ese estado no discriminaba por razón de sexo. Al menos seis parejas se llegaron a casar y otros cientos presentaron solicitudes. El fiscal general del estado, sin embargo, se vio obligado a poner fin al experimento por las protestas y amenazas de violencia de los sectores sociales más conservadores. Ese mismo año también se llegó a celebrar un matrimonio civil lésbico en el condado de Montgomery, en Maryland, en medio de una confusa situación legal. También se produjeron en los años setenta otros intentos que no fueron provocados por solicitudes concretas de parejas gays o lésbicas. En 1975, por ejemplo, cuando se estaban revisando las leyes matrimoniales en el distrito de Columbia, se introdujo una cláusula autorizando el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero la oposición de la Arquidiócesis de Washington hizo que finalmente se eliminara dicha cláusula.
Los sondeos de opinión indican que la gran mayoría de gays y lesbianas quieren tener el derecho a casarse, pero las discrepancias de los sectores más ideologizados han hecho inevitable la controversia sobre la conveniencia o no de considerar la cuestión del matrimonio como una reivindicación prioritaria. De hecho, la batalla política que se ha desencadenado en torno a la posibilidad de autorizar el matrimonio se les ha venido encima a las organizaciones de gays y lesbianas. Es una batalla política que estas organizaciones no han iniciado ni alentado. Esta reivindicación ha surgido, en Estados Unidos lo mismo que en España, de luchadores solitarios a quienes, una vez inmersos en la batalla legal, las organizaciones gays generalmente les han ofrecido respaldo.
Parejas de hecho
Diversos países han aprobado regulaciones que garantizan a las parejas del mismo sexo una serie de derechos y privilegios próximos a los que disfrutan los matrimonios. Sin embargo, el hecho es que tales regulaciones conllevan importantes restricciones con respecto al matrimonio (entre otras, la inhabilidad para adoptar niños, su no reconocimiento en otros países y el que uno de los componentes ha de ser ciudadano del país en cuestión). Y, sobre todo, dichas uniones carecen del simbolismo supremo de igualdad, aceptación e integración social que conllevan el término y el concepto de "matrimonio". Como algunos comentaristas han apuntado, una ley de parejas de hecho, por amplia que sea en sus concesiones, es algo diferente del matrimonio y responde a una visión distinta de la vida en pareja y de las perspectivas de la relación. Es significativo que las leyes de parejas de hecho las reclamen para sí un amplio número de parejas heterosexuales que, si lo desearan, podrían acceder al matrimonio pero que no lo hacen porque el matrimonio impone otro marco a la relación que, por diversas razones, ellos no desean. Los homosexuales no tienen tal opción y sería erróneo pensar que con una ley de parejas de hecho el Estado les estaría colocando en un plano de igualdad. Es precisamente todo lo contrario: una ley de parejas de hecho sin la simultánea autorización del matrimonio gay lo único que hace es poner aún más de relieve la desigualdad que sufren las lesbianas y los gays y su permanente situación como ciudadanos de segunda categoría.
Asesinos, violadores, ladrones, sádicos, nazis y todo tipo de criminales convictos tienen derecho a casarse. Más aún, el Tribunal Supremo de Estados Unidos en 1987 eliminó incluso las restricciones que existían para que los reclusos se pudieran casar en prisión. Según las sentencias del Tribunal Supremo, los reclusos "tienen el mismo derecho a casarse que los demás ciudadanos para disfrutar de los beneficios emocionales, religiosos y económicos que ofrece esa institución". También lo tiene una pareja de octogenarios de quienes se sabe con absoluta certeza que no procrearán; y lo tiene asimismo cualquier pareja que hace pública su decisión antes de casarse de no tener hijos. Ni a los seres más dañinos para la comunidad humana ni a aquellos que no procrearán se les niega el derecho a satisfacer esa íntima necesidad de compañía dentro del marco vinculativo, único y privilegiado que sólo el matrimonio puede ofrecer, " con la única condición de que sean heterosexuales". De este modo la institución matrimonial se ha convertido en el último bastión de la heterosexualidad obligatoria. El Estado ha hecho de la heterosexualidad un criterio esencial para poder ser considerado ciudadano de pleno derecho.
En palabras de Andrew Sullivan: “No hay derecho más fundamental que el derecho a casarse. Si a los heterosexuales les dijeran que les van a quitar el derecho a casarse habría una revolución... es como el derecho a votar”. Cabe poca duda de que Sullivan ha puesto el dedo en la llaga.
Una cuestión de derecho
El debate en torno al matrimonio gay y las fuertes resistencias que despierta en ciertos grupos sociales tienen su paralelo, por lo que a la sociedad norteamericana se refiere, en la prohibición de los matrimonios interraciales vigente hasta 1967. Y el paralelismo también está presente en los argumentos de quienes ahora se oponen al matrimonio gay y los de quienes entonces se oponían a que blancos y negros se pudieran casar los unos con los otros, y que consideraban las leyes que prohibían tales matrimonios ni más ni menos como una plasmación del derecho natural. Hace sólo poco más de tres décadas, el Tribunal Supremo del estado de Georgia, al confirmar esas leyes, afirmaba que "la mezcla de las razas es antinatural", y que hace que nazcan hijos "generalmente enfermizos y afeminados, e (...) inferiores en su desarrollo físico".
También tuvo su paralelo el argumento de que los homosexuales no son discriminados, pues tienen el mismo derecho que los demás a casarse con una persona del otro sexo. Los fiscales de los estados que prohibían el matrimonio interracial en los años sesenta sostenían que la prohibición de casarse con una persona de otra raza no suponía discriminación alguna, pues tal prohibición afectaba a todas las razas por igual. Treinta años después, semejante razonamiento nos parece obsceno.
Para las personas de orientación gay o lésbica, el derecho al matrimonio es un derecho fundamental tanto en lo material, por las ventajas y privilegios de todo tipo que conlleva y de los que ahora se ven privadas, como en lo simbólico, por lo que afecta a su conciencia de plena dignidad e igualdad como seres humanos.
El imponer una discriminación sistemática sobre ellos, con el sufrimiento y la desolación que ello acarrea, es injusto y cruel. Pero lo auténticamente enigmático en este asunto y lo que parece estar en la base de la discriminación- es ese oscuro temor a una posible "propagación" de la homosexualidad.
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